Hay un momento en toda oposición en el que los test, los simulacros y las horas de estudio quedan atrás. Para quienes han conseguido plaza en la Promoción 132, ese momento ha llegado. El sueño de ser Guardia Civil continúa ahora en Baeza. Historias como la de Iván, que con solo 20 años y sin baremo ha conseguido su plaza, demuestran que el punto de partida no determina hasta dónde puedes llegar.
PROMOCIÓN 132 · GUARDIA CIVIL
De opositor a Guardia Civil: cuando el sueño termina llamándose Baeza
La Promoción 132 termina su proceso selectivo y comienza una nueva etapa. Detrás de cada plaza quedan meses de estudio, renuncias, nervios, familias y algo que no aparece en ningún temario: la vocación de ser Guardia Civil.
DE OPOSITOR A BAEZA
Hay un momento en toda oposición en el que dejan de importar los test, los simulacros, las notas de corte y las horas acumuladas delante de unos apuntes.
Un momento en el que miras atrás y entiendes para qué sirvió todo aquello.
Para los aspirantes que han conseguido plaza en la Promoción 132 de la Guardia Civil, ese momento ha llegado.
El proceso selectivo ha terminado. Ahora el camino conduce a Baeza.
Allí comienza una etapa completamente diferente. Ya no se trata de estudiar para conseguir una plaza. Se trata de empezar a formarse para vestir un uniforme que muchos llevan años soñando con vestir.
Y detrás de cada uno de esos nombres hay una historia.
EL SUEÑO DE SER GUARDIA CIVIL
¿Por qué alguien decide ser Guardia Civil?
No existe una única respuesta. Para algunos es una tradición familiar. Para otros, una vocación que apareció siendo niños. Hay quienes descubren ese camino más tarde y quienes son incapaces de explicar exactamente cuándo empezó.
Pero existe algo común a muchos de ellos: no quieren simplemente aprobar una oposición. Quieren ser guardias civiles.
Y esa diferencia es importante. Porque una oposición termina. La profesión empieza después.
El punto de partida: el aula donde todavía todo está por construir.
Antes de llegar a ese momento hay que superar meses de estudio, pruebas, incertidumbre y sacrificios. Hay fines de semana que desaparecen, planes que se aplazan y días en los que las notas parecen decirte que quizá no eres capaz.
Es precisamente entonces cuando la vocación deja de ser una palabra bonita. Se convierte en el motivo para continuar.
20 AÑOS. SIN BAREMO. Y UNA PLAZA EN LA PROMOCIÓN 132
Entre nuestros alumnos que han conseguido plaza está Iván Galán Morales.
Tiene 20 años. Y comenzó esta convocatoria prácticamente desde cero en uno de los aspectos que más preocupan a muchos aspirantes: no tenía baremo.
Su historia, además, no comenzó con un aprobado. El año anterior ya había opositado. Él mismo reconoce que no se lo tomó con la seriedad necesaria y que sus resultados fueron malos.
Pero alguien le dijo algo que probablemente necesitaba escuchar: así no se consigue una plaza.
No necesitaba que le dijeran que todo iba bien. Necesitaba que le enseñaran el camino. Y decidió volver a intentarlo. Esta vez de verdad.
“Soy un chico de 20 años que no tiene baremo y que, en nueve meses bien hechos, he conseguido mi plaza.” |

Horas de estudio, simulacros y constancia. Antes del APTO, hubo trabajo.
Nueve meses bien hechos. Detrás de esas cuatro palabras hay planificación, profesores, correcciones, exámenes y, sobre todo, muchísimas horas de trabajo.
Iván lo resume de una manera mucho menos romántica:
“Ha sido ir cumpliéndolo día a día, semana a semana. Estudiar mucho, mucho, mucho. Muchísimas horas.” |
Y probablemente esa sea una de las enseñanzas más importantes que puede dejar la Promoción 132 a quienes ahora están comenzando.
No existe ningún baremo que sustituya al trabajo.
El baremo importa. Por supuesto que ayuda. Pero tener poco o ningún baremo no significa que debas renunciar antes siquiera de intentarlo. Iván es la demostración real.
CUANDO AL PRINCIPIO NI SIQUIERA ENTIENDES LA LEY
Hay otro detalle de su testimonio que nos parece especialmente importante. Iván cuenta que al comenzar prácticamente no entendía Derecho.
Y esto también forma parte de una oposición. No todos llegan con una carrera universitaria. No todos tienen la misma capacidad de estudio. No todos parten del mismo nivel académico.
Por eso recuerda especialmente las clases de Mónica y una forma de explicar la legislación mediante ejemplos que le permitió empezar a comprender aquello que inicialmente parecía imposible.
También recuerda el trabajo con Morte, los exámenes y una planificación que tenía que ir cumpliendo semana tras semana.
Porque preparar una oposición no consiste únicamente en entregar un temario. Consiste en conseguir que una persona avance desde el punto en el que realmente se encuentra.
Y TODAVÍA QUEDABA LA ENTREVISTA
Aprobar el examen tampoco significaba que el camino hubiese terminado. Quedaba otra de las pruebas que más incertidumbre genera entre los aspirantes: la entrevista personal.
Con apenas 20 años, Iván sabía que su juventud podía obligarle a defender determinadas cuestiones relacionadas con su madurez, trayectoria y decisión de ingresar en la Guardia Civil.
Su preparación con Rafa Cuadrón fue deliberadamente exigente.
“Me puso en las peores tesituras para que estuviese preparado para ese tipo de entrevistas.” |
Después llegó la entrevista real. Fue complicada. Pero esta vez estaba preparado. Y llegó el APTO.
DE “QUIERO SER GUARDIA CIVIL” A “ME VOY A BAEZA”
Hay palabras que durante meses parecen lejanas: plaza, APTO, Baeza. Hasta que un día llevan tu nombre.
Para Iván, aquel chico que un año antes había obtenido malos resultados y que tuvo que escuchar que estaba haciendo las cosas mal, la historia termina de una forma completamente diferente:
“Con 20 años y sin baremo se puede sacar. En nueve meses, en serio, conseguí mi apto, conseguí mi plaza.” |
Pero realmente no termina aquí. Aquí empieza otra cosa.
Porque Baeza no es el premio final. Es el lugar donde comienza la formación de quienes han conseguido superar el proceso para incorporarse a la Guardia Civil.
Ahora toca aprender. Escuchar. Equivocarse. Formarse. Y empezar a comprender la responsabilidad que acompaña al uniforme que tanto tiempo llevan imaginando.

LOS QUE SE VAN Y LOS QUE AHORA EMPIEZAN
En GCIVIL Oposiciones vivimos una situación especialmente bonita estos días.
Mientras unos alumnos terminan su etapa con nosotros y comienzan a preparar su marcha hacia Baeza, otros acaban prácticamente de sentarse por primera vez delante del temario.
Unos ya conocen el resultado. Los otros todavía tienen delante meses de incertidumbre.
Y precisamente por eso historias como la de Iván son importantes.
No porque todos vayan a conseguir una plaza en nueve meses. No porque todos tengan 20 años. Ni porque todos partan sin baremo.
Sino porque demuestra algo mucho más sencillo: el punto desde el que empiezas no determina necesariamente el lugar al que puedes llegar.
Lo determinarán muchas cosas: tu capacidad, tu constancia, tu organización, las horas que estés dispuesto a trabajar, las veces que seas capaz de levantarte después de una mala nota, las personas de las que decidas rodearte y, sobre todo, cuánto deseas realmente aquello por lo que estás luchando.
A NUESTROS APTOS DE LA PROMOCIÓN 132
Durante meses os hemos pedido más. Más horas. Más concentración. Más estudio. Más disciplina. Más compromiso.
Os hemos corregido cuando tocaba corregiros y empujado cuando aparecieron las dudas.
Ahora ya no toca pediros nada. Ahora toca felicitaros.
Disfrutad de vuestra llegada a Baeza. Disfrutad del momento en el que miréis alrededor y entendáis que todos los que están allí han recorrido también su propio camino.
Y recordad algo: conseguir una plaza era vuestro sueño. Estar a la altura del uniforme será vuestro siguiente objetivo.
A nuestros alumnos de la Promoción 132 de la Guardia Civil: enhorabuena.
Nos sentimos profundamente orgullosos de haber recorrido esta parte del camino con vosotros.
Ahora empieza el vuestro.
GCIVIL OPOSICIONES
Tu plaza es el objetivo. Nosotros, el camino.
UNA OPOSICIÓN TERMINA. LA PROFESIÓN EMPIEZA DESPUÉS.