La historia de Tuba, can policial especialista en detección de explosivos de la Policía Nacional en Alicante, su grave lesión, la rehabilitación junto a su guía y su regreso al servicio.
Tuba, una especialista en detección de explosivos dentro de la Policía Nacional
Cuando se habla de prevención de atentados, protección de infraestructuras críticas o detección de sustancias explosivas, mucha gente piensa en protocolos, tecnología y especialistas humanos. Pero algunas de las herramientas más eficaces de la Policía Nacional tienen cuatro patas. Una de ellas se llama Tuba.
Nacida el 19 de octubre de 2019, Tuba forma parte del Grupo de Guías Caninos de la Comisaría Provincial de Alicante y está especializada en la detección de sustancias explosivas. Junto a su guía, el policía nacional Blanquer, forma un binomio operativo que participa de forma habitual en dispositivos preventivos de seguridad junto a especialistas TEDAX-NRBQ.
Aeropuertos, puertos, estaciones, edificios institucionales, infraestructuras críticas y eventos con gran afluencia de personas son algunos de los escenarios donde este tipo de equipos trabaja para reforzar la seguridad.
Un binomio basado en la confianza y el trabajo diario
Dentro del mundo de los Guías Caninos, la palabra que mejor resume la relación entre un perro policía y su guía es binomio. No son dos piezas que trabajan por separado. Funcionan como una sola unidad operativa.
Horas de entrenamiento, miles de ejercicios, servicios compartidos y convivencia diaria terminan creando una conexión muy difícil de explicar desde fuera. En el caso de Tuba y Blanquer, esa confianza les ha permitido desarrollar capacidades que van más allá de la especialidad habitual de detección de explosivos.
Desde abril de 2023, ambos comenzaron además una línea de entrenamiento coordinada con drones, con el objetivo de ampliar las capacidades de búsqueda y dirigir a Tuba a grandes distancias mediante referencias visuales, señales acústicas y sistemas de comunicación.
El día que todo cambió
El 28 de julio de 2025, durante una jornada de entrenamiento, un accidente fortuito provocó una grave fractura de fémur. La lesión obligó a una intervención quirúrgica inmediata y alteró por completo la rutina de trabajo del binomio.
De repente, el entrenamiento, los ejercicios y los servicios quedaron en pausa. La prioridad pasó a ser otra: recuperarse.

La gravedad de la lesión exigió una cirugía compleja para estabilizar el hueso mediante material de osteosíntesis. Comenzaba entonces un proceso largo de reposo, controles veterinarios, rehabilitación y mucha paciencia.
La recuperación: una nueva misión
Los perros policiales son seleccionados por su físico, pero también por algo más difícil de medir: carácter, adaptación, voluntad de trabajo y capacidad para superar obstáculos. Durante meses, Tuba fue recuperando de forma progresiva movilidad, fuerza y confianza.
Cada pequeño avance se convertía en una victoria. Cada paso era una señal de que el objetivo seguía vivo: volver a hacer aquello para lo que había sido entrenada.

En ese proceso, el papel de su guía resultó decisivo. La rehabilitación no fue solo la recuperación de una perra policía, sino el esfuerzo compartido de un equipo que se negó a rendirse.
El regreso al servicio
El trabajo constante terminó dando resultado. Mes a mes, Tuba recuperó la fuerza, la movilidad y la seguridad necesarias para volver a entrenar y a trabajar.
Hoy lleva más de tres meses completamente recuperada y dada de alta. Ha regresado al servicio y continúa participando en dispositivos operativos junto a su guía y a las unidades especializadas con las que colabora habitualmente.
Vídeo: Tuba y el futuro del trabajo de los canes policiales
El siguiente vídeo muestra una demostración del trabajo desarrollado por Tuba y Blanquer en los entrenamientos de coordinación con drones, una línea que amplía las posibilidades de búsqueda y localización en escenarios operativos complejos.
Una historia de vocación, confianza y servicio
La historia de Tuba no es solo la de una lesión grave y una recuperación exitosa. También es la historia de una especialista en detección de explosivos que sigue protegiendo a los ciudadanos, la de un guía que no dejó de confiar en su compañera y la de un binomio que demostró hasta dónde puede llegar el trabajo sostenido cuando hay compromiso real.
Algunas historias trascienden el uniforme porque hablan de vocación, constancia y servicio. La de Tuba es una de ellas.